miércoles, 20 de diciembre de 2006

Un día soleado en una plaza moderna

Estoy sentada en el suelo, en un lugar casi extraño para mi mente y mi cuerpo. Escucho música que no me agrada, quizás deba encerrarme en mi mundo. Pero si así lo hiciera no podría aprovechar este lugar para escribir acerca de este momento, ya que cerraría no sólo mis oídos sino también mis ojos y demás sentidos. No podría decir que el sol brilla alto y radiante, no podría decir que se siente refrescante la brisa sobre mi rostro y tampoco podría decir que ya se hace presente la primavera.
Este es un pequeño lugar verde en un gran espacio comercial. Agua, árboles, canteros y cemento, creo que el significado de espacio verde se perdió en algún lugar…
De todos modos la gente disfruta, es sábado y pueden hacerlo. Ancianos con sus bastones transitan por la vereda, los chicos corren y juegan en el pasto esperando no ser reprochados por sus padres, y esos mismos padres están sentados junto a otras jóvenes parejas mientras observan el espectáculo del momento; música, danza, malabares. Hoy todo es posible, es increíble como el clima influye en el humor de la gente.

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