miércoles, 20 de diciembre de 2006

Un día soleado en una plaza moderna

Estoy sentada en el suelo, en un lugar casi extraño para mi mente y mi cuerpo. Escucho música que no me agrada, quizás deba encerrarme en mi mundo. Pero si así lo hiciera no podría aprovechar este lugar para escribir acerca de este momento, ya que cerraría no sólo mis oídos sino también mis ojos y demás sentidos. No podría decir que el sol brilla alto y radiante, no podría decir que se siente refrescante la brisa sobre mi rostro y tampoco podría decir que ya se hace presente la primavera.
Este es un pequeño lugar verde en un gran espacio comercial. Agua, árboles, canteros y cemento, creo que el significado de espacio verde se perdió en algún lugar…
De todos modos la gente disfruta, es sábado y pueden hacerlo. Ancianos con sus bastones transitan por la vereda, los chicos corren y juegan en el pasto esperando no ser reprochados por sus padres, y esos mismos padres están sentados junto a otras jóvenes parejas mientras observan el espectáculo del momento; música, danza, malabares. Hoy todo es posible, es increíble como el clima influye en el humor de la gente.

lunes, 6 de marzo de 2006

Ni con cola

Anochece, deliro, me arrepiento,

desentono, respiro, te apuñalo,

compro tabaco, afirmo, dudo, miento,

exagero, te invento, me acicalo.



Acelero, derrapo, me equivoco,

nado al crowl, hago planes con tu ombligo,

me canso de crecer, me coco el coco,

cara o cruz, siete y media, sumo y sigo.



Juego huija, me aprieto las clavijas,

me enfado con el padre de mis hijas,

abuso del derecho al pataleo.



Resbalo, viceverso, carambola,

este verso no pega ni con cola,

me disperso, te olvido, de deseo.


Joaquín Sabina-

jueves, 5 de enero de 2006

Teatro cotidiano

¿Alguna vez te has preguntado hasta que punto sirve hacer todo este teatro? Porque la verdad es que yo no encuentro repuesta para tus actos. Lo pensé de mil modos, lo analicé de otros cien. No llego a ninguna conclusión, no me permites llegar a alguna justificación, a algo que explique que es lo que te pasa.
Te creí muchas veces, te cuestioné otras tantas. Por momentos no supe si era verdad o mentira pero con el tiempo descubrí que casi siempre fue mentira. Y aún no entiendo de qué te sirvió. Ganaste tres caretas y perdiste a cuatro amigas, o quizás mas, o quizás menos, la verdad que ya hasta en eso me desconciertas.
Y no sé como hablarte ni de que hablarte. Me asombra la gran capacidad para mentir que tienes, tu gran máscara que sólo se quiebra para aparecer sana nuevamente.
Y me pregunto cómo haces, por que la verdad es una tarea difícil mentir ante tantos y hacerlo como si nada.
¿Te has dado cuenta de que los que te apreciábamos siempre supimos de tu farsa? Yo creo que si, y pienso que por eso jamás volviste a tocar el tema.
Reaccioné de un modo que no te esperabas, y creo que fue lo que mejor pude hacer.
Ya no me molestas, ya no te molesto…