martes, 5 de octubre de 2010

Ardientes tus pupilas

Miro el horizonte y me detengo a pensar
me pierdo a lo lejos entre las curvas.
De repente me cruzo con tu rostro,
tu mirada encandila en mi camino.
Esa luz que me cega por completo,
es la luz que define mi destino.

Y ya no importa si el mundo viste de negro,
con tu luz mis noches se hacen días.
Tus ojos son luces doradas,
doradas y llenas de vida.

Tus ojos brillan ardientes,
mis ojos observan serenos.
Estoy esperando el momento,
el tiempo pasa y tú sigues inmóvil.
Yo sigo esperando y espero,
espero el momento de decir que te quiero.

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