martes, 5 de octubre de 2010

Navidades

En las fiestas siempre pasa lo mismo: se reúne toda la familia, se buscan cosas lindas para regalar, se cocina para cuarenta (aunque en realidad comamos como todos los días y sobren cosas), algunos terminan contentos con su regalo, otros no tanto…
Hasta acá habrás dicho: “posta, es verdad”. Pero claro esa es la realidad que una parte de la población vive, que sólo una parte siente. ¿Y qué hay de aquellos que no tienen nada? ¿Qué pasa con los chicos que no tienen esos lujos que nosotros consideramos cotidianos a estas fechas?
Quizás habría que dejar de lado “nuestras cosas cotidianas” tan sólo por un segundo, para reflexionar, por que el mejor regalo que se le puede dar a alguien en estas fiestas es un gran pack de reflexión, amor, alegría y comprensión.

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