martes, 5 de octubre de 2010

Libros y cofres

Yo soy de esas personas que suelen guardar cosas en los libros, la verdad es que siempre encontré refugio en ellos y desde chica pensé que serían un buen cofre para mis pequeños tesoros, junto a todas esas letras que forman historias increíbles.
Hoy me puse a buscar esos tesoros en mi biblioteca, sólo para recordar viejos tiempos.
Dentro de un libro de música encontré una hoja en la cual practiqué la clave de sol, que no me salía. En un libro de lengua y literatura encontré una nota: “Paz en la guerra-Unamuno”, libro que aún no leí (recuerdo que lo anoté porque su título me llamaba la atención. Un libro de cine guardaba el primer capítulo de una novela que nunca terminé de escribir. Un atlas soltó un papel que dice Alemania en dorado, completamente decorado…algún día debo ir a ese país. Adentro de “Pequeño mundo” encontré una planchuela de stickers que me gusta tanto que nunca la usé. En un libro de José Narosky me topé con una carta que nunca entregué. En “Los soles restantes” hallé una mariposa naranja y amarilla y una hoja rojiza de un árbol. En el interior un libro de arte localicé un trébol de cuatro hojas, dicen que traen buena suerte.
¿No resulta increíble como se pueden guardar tantas cosas, situaciones, emociones y recuerdos en los libros?
Me acuerdo perfectamente cuando guardé cada una de esas cosas y espero que pasen unos meses así vuelvo a mi biblioteca a ver que tesoros encuentro, porque uno necesita recordar; si no recuerda, muere.

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