Despertarte ahí, ni bien sale el sol
sabiendo que jugaste toda la noche,
recordando cada uno de tus pasos.
Estirarte y mirar hacia delante
para pensar en el tiempo que pasaste acurrucado.
Contemplar tu cuerpo…
Mirar tus manos y volver a sentir,
sentir todo eso que ayer tocaste.
Observar toda esa belleza…
Abrir los ojos, ver más allá
observar a través de lo que realmente hay,
encontrar tu propia realidad.
Y repentinamente enterarte, y de golpe asimilar
que no eres más que lo crees ser,
que no eres menos que lo que pretendes ser.
Aceptar que ellos ven de ti
sólo lo que tú les permites ver,
sólo lo que tú quieres que ellos vean…
No hay comentarios:
Publicar un comentario